Empresa fantasmal aportó a campaña de Daniel Quintero

  • Por:karen-millen

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06/2022

Por EL COLOMBIANOLa firma que figura como la que más recursos aportó a la campaña que llevó a Daniel Quintero Calle a la Alcaldía de Medellín está llena de tantos interrogantes y posibles irregularidades que bien podrían los organismos de investigación darle una revisada para ver si todo está en orden. Empezando porque ha tenido una vida fantasmal: nació hace cinco años, mantuvo una existencia apenas latente y de manera inusitada creció justo en la coyuntura de las elecciones de 2019 y en el primer año de esta administración.

Se llama Celeste Inversiones SAS, y fue conformada oficialmente el 12 de octubre de 2016, según el registro que reposa en la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, con un capital de apenas un millón de pesos.

De acuerdo con los papeles de constitución, su objeto social es “indeterminado” y “como tal podrá realizar cualquier tipo de actividad económica lícita en Colombia como en el extranjero”. Sin embargo, en los registros no aparece que haya realizado ningún tipo de actividad.

Además, EL COLOMBIANO buscó a quienes han figurado como sus dueños y detectó inconsistencias sustanciales en sus versiones y muchos silencios (ver nota anexa).

Un año después de su creación, la empresa tuvo un giro de 180 grados, pues no solo cambió de propietario, sino de domicilio.

El acta No. 6 del 2 de octubre de 2017, en la que se consignaron las conclusiones de la junta de la poco nutrida asamblea de accionistas –Andrés Felipe González Elorza y Gloria Durley Cadavid que, según papeles, eran dueños por partes iguales de la minúscula compañía–, consta que estos le transfirieron la totalidad de las acciones a Víctor Hernán Velásquez López, quien a su vez comenzó a fungir como representante legal.

Para 2018, los resultados operacionales, es decir las ganancias producto de la actividad desarrollada por la firma, fue de poco más de 23 millones de pesos, de acuerdo con los datos que aportó al año siguiente para la renovación del registro mercantil.

Y resulta curioso que en 2019, en el fragor de la contienda política local que enfrentó a 15 candidatos, Celeste apareciera donando 22,5 millones en dinero y 13 millones en especie a la campaña del movimiento Independientes, liderado por Quintero y quien finalmente venció.

Empresa fantasmal aportó a campaña de Daniel Quintero

Es decir que, según lo que registra en sus papeles, la compañía Celeste le donó a la campaña de Quintero todo el dinero que ganó el año previo y le encimó otros 12,5 millones de pesos para convertirse en el aportante de más del 10% de los 299 millones de pesos que le entraron a la campaña de los Independientes por donaciones y contribuciones de particulares. ¿Qué explicación puede tener que una empresa regale todo lo que gana y más a una campaña política?

El convulso ambiente preelectoral parece haberle sentado bien a Celeste Inversiones SAS, pues en ese 2019 (las elecciones fueron en octubre de ese año) su facturación saltó de 350 millones de pesos a 4.195 millones de pesos y una utilidad de 496 millones de pesos, que habría obtenido por el transporte de pasajeros y carga, lo cual se puede constatar revisando el Formulario del Registro Único Empresarial y Social (RUES) (ver facsímil). En 2020, de acuerdo con la misma fuente, vendió servicios por 3.647 millones de pesos (13 por ciento menos que el año previo), con una utilidad operacional –la que deriva de sus actividades principales– de 172 millones de pesos, pero sin ganancias al final.

Las anteriores cifras llaman la atención y surge la pregunta de cómo las alcanzó si no podría haber movilizado pasajeros o carga, como lo reportó en papeles, pues no está habilitada ante el Ministerio de Transporte para brindar los servicios descritos, según constató EL COLOMBIANO en las plataformas de información pública.

También se indagó entre los transportadores por la reputación de la compañía, pero líderes gremiales dijeron no conocerla.

Igualmente, surgen inquietudes sobre por qué en las bases de datos del CNE figura el aporte en especie de Celeste Inversiones SAS, pero no se referencia en la planilla de “servicio de transporte y correo”.

Expertos en temas contables y tributarios consultados por EL COLOMBIANO explicaron que compañías con estas características suelen ser firmas de fachada o ‘empresas vehículo’, es decir que no tienen actividad económica real o verificable, y son utilizadas para triangulación de ingresos o pagos, es decir permiten borrar la trazabilidad de las operaciones y de sus beneficiarios finales. Sin embargo, advierten que solo las autoridades competentes pueden probar esta posible irregularidad.

Además, agregan los expertos, la entrada de mayores sumas de dinero se puede deber a que la empresa es utilizada para movimientos de altos montos en efectivo.

Este diario visitó las dos sedes que ha reportado Celeste Inversiones SAS en sus cinco años de historia. La primera es una casa en el barrio Robledo Fuente Clara. A ella se llega por una calle laberíntica y luego trepando un poco por unas escalas empinadas y estrechas. El inmueble ni siquiera tiene nomenclatura visible y para saber la dirección toca empinarse hasta el contador de la energía. El sector es en su mayoría de estratos 1 y 2; nadie por esas lejanías, ni siquiera vecinos que dijeron ser antiguos, se enteraron que allí funcionó una empresa.

La sede actual queda en un quinto piso, en la primera etapa de Altos de Calasanz, en el sector de Calazanía, aledaño al barrio El Pesebre.

Vale la pena recordar que estas son viviendas que ha otorgado la Alcaldía de Medellín desde hace 16 años para familias reubicadas de la zona aledaña al ingreso al Túnel de Occidente, así como desplazados por la violencia y damnificados de tragedias naturales.

El domicilio, en estrato 2 y de fachada rústica, no parece encajar con una firma que factura varios miles de millones de pesos al año y en un campo económico que, a diferencia de las empresas tecnológicas, requiere un despliegue de personal y capacidad instalada.

Este viernes, en un visita para constatar la información, periodistas de EL COLOMBIANO les preguntaron a varios habitantes de estos edificios y ninguno dio razón de su vecindad con la empresa mencionada. Tampoco en la puerta del apartamento había placa o aviso con la identidad de la misma y el mobiliario visible era de vivienda, no de oficina.

Para completar, quien abrió y se identificó como el hijo de Velásquez López, respondió que no al preguntarle si conocía una firma llamada Celeste Inversiones SAS.

A nombre de la compañía tampoco se hallaron oficinas o parqueaderos para camiones o carros. En el gremio de los transportadores de carga y pasajeros, consultado por este diario, son unos completos desconocidos .

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