Palomo Spain: "Después de la pandemia todos tenemos ganas de salir y arreglarnos, de estar guapos"

  • Por:karen-millen

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08/2022

La entrevista final
Actualizado

Posadas (Córdoba), 1992. Tras poner patas arriba la moda española, Palomo Spain celebra este jueves sus cinco años de trayectoria con un desfile en el centro de Madrid que festeja también la declaración del Eje Paseo del Prado-Recoletos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.Palomo Spain: Palomo Spain:

¿Qué nos puede contar del desfile de este jueves?
Es un poco un recorrido a lo largo de los cinco años que llevamos en el mundo de la moda. Inicialmente surgió la idea de hacer algo que sintiera muy cerca de casa, muy cercana. De ahí Córdoba. Luego ya rápidamente nos vino la idea de hacerlo en Madrid, que era una cosa mucho más urbana, mucho más cercana a mi público de siempre y a la gente de la calle. Pero toda la inspiración, toda esa parte primera de búsqueda de información que hay en el desfile, viene un poco basada en la historia que tiene Córdoba, que se ha impregnado de estas tres culturas que forman parte de nuestro ADN: el mundo árabe-andalusí, la cultura judía y la cristiana. Luego, volviendo a los referentes más actuales, como puede ser Julio Romero de Torres, por supuesto, o Manolete.
¿Es un 'grandes éxitos'?
Como idea de la marca, siempre proyectamos hacia el futuro. Sí que hay códigos que llevamos repitiendo desde la primera colección, como la camisa Orlando de volantes, que siempre se va actualizando. Lo bonito es haber creado ya un ADN tan fuerte que puede ir evolucionando y repitiéndose a lo largo de las colecciones, pero siempre con un toque novedoso.
¿Qué supone para usted hacerlo en Madrid enmarcado dentro de la declaración de Patrimonio de la Humanidad?
Es un orgullo tremendo. Al final en Madrid es donde nosotros hemos sentido siempre más calor y donde hemos podido tener la oportunidad de hacer los desfiles más impresionantes. Llevábamos como tres años sin hacer uno aquí. Hemos dado muchas vueltas entre medias, ha habido una pandemia y la verdad es que ahora tenemos más ganas que nunca de volver a la ciudad donde vio nacer todo esto. Y por eso también queríamos hacerlo de una forma notoria y en un sitio que fuese tan significativo para todos nosotros. Venimos a Madrid y vamos a desfilar en el centro mismo, con ese ritmo que tanto nos enamora a todos los que venimos de fuera.
¿Será también una celebración de la salida de la pandemia?
Madrid tiene esa energía. La lleva teniendo casi toda la pandemia, pero ahora es más obvia que nunca: las ganas de superar esto, de estar en la calle, de celebrar, de ver amigos, de pasártelo bien. Y esto se hace también con esa intención: volver a juntarnos todos los que todos los que estamos, gente que llevas tiempo sin ver y también festejar algo bonito los que llevamos mucho tiempo en la 'penumbra'.
Su moda tiene mucho de eso, ¿no? De celebración de la vida.
Las colecciones siempre tienen ese toque tan optimista y glamuroso de querer vestirte, de celebrar la vida y de salir todas las mañanas de tu casa con actitud de diferenciarte de alguna manera. Y ahora más que nunca esa actitud está en todos nosotros, ya no sólo en la gente que pertenece necesariamente al círculo de la moda. Ahora, después de la pandemia, todos tenemos un poco de ganas de salir y arreglarnos, estar guapos.
En cuanto diseñador, ¿cómo percibe esto?
También la moda empieza a tener un sitio más especial. Quizá la pandemia también haya tenido mucho que ver: que nos entre el gustillo por tener ropa buena, porque tu armario ya no sea una colección de ropa barata. Creo que la moda, y particularmente en España, que siempre había sido una cosa un poco más dormida, está volviendo a coger su sitio porque la gente ha empezado otra vez a apreciarla.
¿Diría que las prendas de vestir han pasado a ser algo más que meros objetos?
La forma incluso de consumir la ropa, tiene que ser así: historias de amor. La manera que tengo yo de entender la moda, y mucha gente alrededor, es 'comisariar', hacer de 'curator' de tu armario: ir poco a poco encontrando esas piezas que van a estar contigo de por vida y no caer en un consumismo absurdo.
Lo cual es muy poco ecológico.
La industria de la moda es la segunda más contaminante. Estamos muy educados en esa cultura, sobre todo en España, que además los representantes más fuertes de moda han sido el 'fast fashion'. Se dejó esa cultura de hacerte el traje a medida todos los años, o las señoras del pueblo comprarse la tela y hacerse el traje por temporada con la modista.
¿Ha sacado algo en positivo de la pandemia?
He tenido la suerte de estar en un pueblo, que creo que es lo que ha marcado mucho la diferencia entre humanos en esta pandemia. Soy un afortunado absoluto de poder estar en una casa grande, bonita, con el taller debajo, todo el día he podido trabajar un poco... O estar solo y tener mucho tiempo para pensar.
¿Y en el aspecto empresarial?
Los primeros días decía: esto va a significar la ruina, seguro, nadie va a comprar. Y son esas semanas que vas entendiendo lo que está pasando cuando empiezas a trabajar hacia el futuro y a plantear las cosas de una forma nueva. Creo que al final ha sido una buena oportunidad para nosotros, desde luego, y espero que para muchos otros, de entender cómo el mundo va avanzando y cómo va a ser todo. Por ejemplo, a nosotros nos dio tiempo a conocer mucho a nuestro cliente, entender quién era, qué le podíamos ofrecer en ese momento, comunicarnos con ellos directamente. Al final te das cuenta de que en ese momento no va a ser la industria quien va a mantener tu marca, ni te va a sacar las castañas del fuego, sino tu cliente, que va a estar ahí, fiel. Y que sí, que tus clientes de repente están decidiendo comprarse un pijama de seda y una bata para estar guapísimo en casa. Ahora que se ha acabado todo, somos otra empresa totalmente diferente, mucho más construida, mucho más estable, menos evidente, más fuerte y con una base de clientes que hemos cuidado. Va más allá de la pompa de lo que puede ser un desfile. Al final, el desfile son dos veces al año y hay que vivir 365 días de la marca.
¿Y como sociedad? Las pandemias acaban siempre modelando la psique colectiva.
Creíamos que esto nos iba a afectar de una forma mucho más fuerte, que no íbamos a volver a dar abrazos ni besos. Lo del sida fue mucho peor, porque además metía a todos los enfermos en una caja y para el colectivo homosexual eso fue tremendo en nuestra época y todavía tenemos coletazos de eso. Esto, por suerte, no ha afectado sólo a un colectivo ni a una clase social: ha sido a todos por igual.
¿Aprenderemos algo de ello?
Creíamos también que íbamos a ser mejores y, sinceramente, no sé qué esperarme. Tampoco creo que vaya a ser el gran cambio. Cuando volvamos del todo a la normalidad, estaremos exactamente igual, haciendo las mismas cosas que antes. Ahora saldremos todos como pollos sin cabeza, desbocados, como un toro a la plaza a embestir lo que haya.
España suele dar tantos o más disgusto que alegrías. ¿Alguna vez ha pensado en quitarse el "Spain"?
Precisamente, lo de poner el "Spain" dentro de la marca fue parte del discurso inicial para luchar en contra de ese complejo de inferioridad que tenemos los españoles. Que de España también podemos exportar un talento tremendo. Y que no tenemos que avergonzarnos. Así que hemos puesto España en el nombre y hecho colecciones con flecos, con los colores de la bandera de España y no nos ha importado en ningún momento. Ahora, mirando al futuro, no sé si "Spain" -que era una denominación de origen, me gustaba que se supiera que esa pieza viene de España- va a ser una cosa que se quedará necesariamente dentro del nombre o si lo reducimos a poner el Palomo y punto.
¿Por qué le interesan aspectos de la cultura tradicional, como el toreo?
No puedo evitar volver siempre a la raíz. Es lo que más me inspira y lo que es genuino. Es un error intentar buscar la inspiración fuera, en algo que no te es tan natural.
Pero los toros están 'cancelados' por su generación.
¿Por qué queremos acabar con todo lo que nos hace genuinos? Al final ahí está la pregunta. A mí no me gusta ir a los toros ni ser parte de eso. Pero hay un mundo precioso que lo rodea, relacionado con el flamenco, con el sur, con el campo, con sitios donde se crea mucha magia, mucho arte, mucha belleza. Te sientes un afortunado de ser parte de una cultura tan viva y tan especial.
Sin embargo...
Cuando he tenido oportunidad de hablar con toreros, les digo que el problema no es sólo nuestro, que tendría que haber parte del toreo que conectara mucho más con la gente joven, que no tuviera necesariamente que conectar con la ideología de derecha extrema ni nada por el estilo. Podrían salir toreros jóvenes y homosexuales. ¿Por qué no hay un torero maricón? Si seguro que lo hay...
También se 'cancela' a Rosalía diciendo que no puede cantar flamenco.
De ser así, nos quedaríamos estancados en la vida y no tendríamos una artista internacional que estuviera representando a España de la forma tan buena como lo está haciendo ella. En España siempre tenemos el afán de criticar. Es un poco, el deporte nacional: En cuanto estás arriba ya te quieren echar abajo.
¿Se siente interpelado cuando relacionan sus diseños con nuevas sexualidades?
Se necesita ponerle un nombre a todo y darle una explicación. Pero, para nosotros, la intención no era para nada crear una cosa con un mensaje, que si la nueva masculinidad o el género fluido. De lo que hablamos en Palomo es de libertad: de opción, de tener un sitio donde puedas vestirte de una forma que te haga sentir. Como te dé la gana, sin tener que escudarte y respaldarte detrás de ningún tipo de género, ni de tendencia sexual, ni nada. Es simplemente para ti, para el que le guste y se sienta bien llevándolo.
Pero supongo que es una cuestión recurrente que le pregunten por estos asuntos.
Todavía hoy en día me dicen que es ropa de chica que le he puesto al chico, ¿no? Eso me parece desmontar todo el esquema en una frase. Porque sí que parto de un punto: que la ropa no tiene por qué ser de chica ni de chico. Desarrollas una conversación y una historia con la propia prenda, con la propia ropa, más allá de todo eso.
¿Qué le parecen los casos actuales de agresiones y manifestaciones homófobas?
Es muy entendible el miedo que tenemos a la evolución. En España y no sé si en general en el mundo. Pero podemos vivir perfectamente en paz, en una sociedad en que nadie moleste a nadie. Es muy ofensivo ver que haya gente haciendo esto en la calle, pero esperemos que sea el último coletazo. Nadie lo permitiría, nadie entendería que esto volviese para atrás ya.

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