El arte de crear e interpretar a través de la alta costura

  • Por:karen-millen

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09/2022

Florencia Fracchia es hoy una de las profesionales en la alta costura más requeridas en la ciudad, elección asegurada de novias y quinceañeras que van en búsqueda de “el vestido” para ese momento tan especial, “es algo muy íntimo, es un trabajo de a dos, es proyectar una idea, esa noche, es un privilegio de que te tengan en cuenta para ese momento”, dice a LA RAZÓN, “para mí es lindo, es compartir desde otro lugar más allá de lo profesional”.

“A veces dicen ‘es una pilcha nada más’, pero eso dice mucho más del cliente, en cuanto a su autoestima, la percepción que tiene de su cuerpo, de lo que se atreve o no. Afortunadamente la diversidad corporal y el feminismo ha hecho grandes avances, y esto se refleja en la elección de las clientas”.

Cofradía familiar de mujeres

“Vengo de una familia matriarcal y de mujeres que se dedicaron siempre a la costura y a los oficios en general, siempre con la impronta femenina”, comparte, “mi mamá y mi tía lo vivieron como una forma de trabajo, un oficio. Yo lo viví de otra manera y pude elegir, mi trabajo no lo vivo tal vez como lo vivieron ellas, yo lo disfruto, pasa por otro lado”, define.

Desmitificando mitos y frivolidades

El arte de crear e interpretar a través de la alta costura

“La gente imagina que yo coso desde los 8 años y la verdad que no”, ríe, aunque confiesa que “les hacía vestidos a las muñecas cuando era chica y según cuenta mi mamá, los vestidos que inventaba para las muñecas eran increíbles”.

“Me di cuenta que me gustaba la idea de confeccionar cuando tenía 18 o 19 años”, comparte sobre su vocación creativa y el definir una profesión que, además, le implicaría afrontar el desafío de un camino cuentapropista, “siempre me atrapó el vestuario de las películas, el glamour de la alta costura me convocaba desde el lugar de la creación. Entonces estudié arte, dibujo y pintura, pero todo desembocaba en hacer y crear”.

Florencia se dedicó entonces a estudiar moldería básica y costura, “y me di cuenta que me gustaba”, reconoce, entonces vinieron el Instituto de la Moda y el recibirse con el título de modelista industrial, “se trata de interpretar al diseño”, sintetiza.

Verborrágica, por momentos apasionada por lo que hace, de perfil bajo al momento de exponerse, reconoce que “la parte que no me gustaba definitivamente era la frivolidad del mundo de la moda”, no obstante, a través de su subjetividad y honestidad, señala que “dentro de lo trivial que se pueda ver este trabajo, he visto chicas llorando porque no pueden creer cómo les queda la ropa, y eso es más que satisfactorio. Es el pensar que tienen que estar cómodas y plenas, en un vestido que las refleje y que las haga sentir hermosas, sin importar el talle y el dictamen de tendencia de la moda”.

El desafío de vivir de lo que te apasiona

“Creo que fue el tiempo y bastante terapia, porque si bien desde afuera se ve como un trabajo más, como en todo trabajo, donde pones el cuerpo y la cabeza, para llegar hoy a reírme al entrar a un lugar y escuchar que hablan de “la que hace los vestidos”, tuvo que pasar mucho tiempo. Creo que hay mucha paciencia y perseverancia. Entiendo que hay un gran factor de sacrificio, pero soy una fiel militante de la espera, que no todo tiene que ser doloroso y sacrificado”, describe al hablar sobre la decisión de ser emprendedora y autogestiva.

“Creo que cada uno vive y hace lo que puede”, opina sobre la exposición en redes sociales, “nunca militaría desde el lugar de qué ejemplo soy. Al contrario, creo que cada uno escribe su historia y está bueno pensarlo en función del tiempo, pero no romantizar la parte del sacrificio. Las decisiones cuestan y sostenerlas cuesta más”.

“Cuando empecé a coser tenía 24 años y la gente pensaba que era muy chica para hacer el trabajo que me pedían. Y eso condiciona. Creo que lo que me llevó a crecer fue querer siempre más, pero no desde un lugar pretencioso sino desde la superación personal”, reflexiona.

“La autodefinición no sirve, no tiene mucha validez como carta de presentación para atraer a un cliente, más allá del juego de las redes sociales. Trato de ser genuina, más por el lado de la honestidad, como me gustaría que una modista me trate si yo voy a pedir un trabajo. Para mí son valores éticos por los cuales me gusta regirme”, concluye.

El arte de crear e interpretar a través de la alta costura
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  • Cómo coser ropa de muñecas de moda

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