La ropa ‘vintage’ de dos diseñadoras jerezanas que reluce con C. Tangana: “No contamina y te da un rollazo”

  • Por:karen-millen

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07/2022

Unos pantalones vaqueros y una camisa que colgaba de la percha de algún armario de los años 70. Los looks antiguos, de épocas perdidas en la historia, se revalorizan y se cuelan de nuevo en el circuito de la moda. El mundo vintage toma fuerza en un tiempo donde la originalidad es un tesoro. “Te da un estilo propio y un rollazo que no va a tener con la que te vas a cruzar por la calle”, comentan Laura y Marta Torrent, jerezanas de 34 años que apuestan por la moda del futuro.

Las hermanas gemelas empezaron a diseñar prendas desde muy pequeñas hasta llegar a convertir su hobbie en profesión. “Mi padre siempre ha pintado y nosotras siempre hemos estado dibujando con él. Con 13 años nos dio la pasión por la moda y empezamos a ver las revistas de mi madre”, cuentan las licenciadas en Bellas Artes que se sumergían en las páginas de la popular Mia en busca de inspiración.

Cuando acabaron la carrera -antes, aprender los entresijos de la ropa no era común- decidieron mudarse a Madrid para estudiar Diseño de moda en la escuela privada de París Mod'art. Allí despertó su interés por lo vintage y desde entonces, están enganchadas a esta forma de vestir. Hace 10 años, la capital estaba plagada de tiendas que ofrecían prendas diferentes. “La mayoría de la ropa la comprábamos allí, las marcas de pronto moda están guay, pero al final todo el mundo va igual, llega un momento en el que te cansas y buscas tener un poquito de personalidad. Y el vintage es una forma barata y rápida de poder tenerla”, explica Laura al otro lado del teléfono.

Tras tres años “fascinadas” cosiendo y diseñando, optaron por emprender y darle forma a su propia marca a la que llamaron Alto Copete. “Queríamos explotar nuestra creatividad”, comentan. Así nació su nuevo proyecto dedicado, como no, a la ropa vintage de mujer. Las jerezanas no querían producir más, “hay ya mucha ropa en el mundo”, y en clave sostenible se adentraron en la búsqueda de prendas de otros tiempos.

Laura y Marta rescatan pantalones, chaquetas o vestidos que alguna persona lució en otros años para darles una segunda vida. Juntas se encargan de gestionar grandes marcas de segunda mano y vintage que encuentran en rastros o tiendas de los países a los que viajan.“Para separarnos de la típica tienda de ciudad, vimos que la única manera era tener prendas más cuidadas y seleccionadas”, exponen las diseñadoras, que hacen un cribado de las prendas que pasan por sus manos, y posteriormente, las arreglan. Para ellas es fundamental que estén perfectas antes de ponerlas en venta, “a algunas les faltan botones o están descosidas y, además, siempre las llevamos a la tintorería”.

Las gemelas empezaron a rebuscar modelos con solera en febrero de 2020, justo antes de que la crisis estallara. Según relatan, “la pandemia nos dio en la cara, nuestra idea inicial era enfocar la marca a eventos como las bodas, vimos un hueco en el mercado, pero el covid nos cortó el rollo”.

La ropa ‘vintage’ de dos diseñadoras jerezanas que reluce con C. Tangana: “No contamina y te da un rollazo”

La situación les obligó a reorientar su concepto con el que están a gusto, aunque no descartan retomar esa idea en otra ocasión. De momento, están al pie del cañón con Alto Copete un nombre que tiene un significado especial para ellas. “Quilla, vas de alto copete” es una expresión que Laura y Marta siempre han utilizado para decirle a sus amigas que van muy arregladas. Cuando les pasó una lista de posibles nombres a sus amigos, no dudaron en escogerlo, revela, además de una marca, el arte y la gracia que las define. “En los salones de fiesta de Versalles, los hombres y mujeres de la alta sociedad se ponía unos moños en el pelo llamados copetes, cuanto más alto fuesen, mayor rango tenían”, explica Marta.

En el armario de las diseñadoras se encuentra ropa de alta gama, de calidad, exclusiva, de un sinfín de marcas italianas, francesas y americanas, y algunas españolas. Calvin Klein, Dior, Jean Paul Gautier, Versace, Escada o Dolce & Gabbana, prendas tasadas desde los años 30 a los 2000 que. al tener más de 20 años, ya son reconocidas como vintage. “Nada más que tenemos una pieza de una talla”, dice. Son únicas, no hay ninguna otra, algo que le aporta un valor añadido.

La prenda más antigua con la que se han topado es un camisón de los años 30 o 40 con seda de Damasco y un bordado. A las hermanas les encanta investigar el origen de la ropa, se fijan mucho en los detalles y echan un vistazo a la historia de la moda para averiguarlo. “Hay muchas prendas que por la confección o por los materiales te dan muchas pistas de la década en la que se hicieron”, señalan mientras enumeran algunas de las reliquias que componen su catálogo.

Las gemelas tienen un vestido confeccionado a principios de los 60. Según exponen, “lo descubrimos, aparte de por el corte y el tejido, por la cremallera. Hasta los 60, todas eran metálicas y a partir de ahí se empezaron a hacer de plástico”. También cuentan con otro bordado con flores que asignaron a la década de los 70 y “cuando lo fuimos a lavar tenía una etiqueta que ponía 1972”. La propia prenda confirmó la fecha de su nacimiento.

A su vez, Laura y Marta destacan que con Alto Copete facilitan al público la adquisición de ropa, a priori, inconcebible. “Tenemos un jersey de lana de Dior que cuesta 85 euros y en los años 80 de 2.200 euros no bajaba”, añaden.

La moda vintage está muy asentada en el imaginario colectivo de muchos países europeos, -“está super bien vista”- en Suecia incluso tienen una palabra para describir la vergüenza que sienten al comprar algo nuevo porque no lo han encontrado de segunda mano o en tiendas de este tipo. “Eso ya es exagerado”, comentan. El sector está en auge, pero en España parece que aún no ha terminado de despegar.

A nivel internacional lo vintage suena tanto como el tiny desk de C. Tangana en el que las mujeres participantes han brillado con algunas prendas de Alto Copete. Las hermanas han tenido la oportunidad de mostrar su selección en un escaparate mundial. Un proyecto ambicioso del rapero madrileño que consiste en cuatro singles grabados en una misma sesión. Las voces de Antonio Carmona, Kiko Veneno, La Húngara y Niño de Elche se han unido en un cuadro flamenco donde “casi todas llevan algo nuestro”.

La responsable fue la actriz, bailarina y estilista Carla Paucar, que les pidió a las jerezanas que le enviara camisas y vestidos con “un rollo de los 2000”. Encantadas de colaborar con el artista, Laura y Marta piensan que “esto da mucha visibilidad a la moda vintage para que la gente comprenda que esta forma de vestir está ahí y gracias a eso, la sobreproducción que tenemos puede bajar un poco”.

Entre risas y reflexiones, las diseñadoras confiesan estar cada vez más concienciadas. “Nos estamos cargando el planeta con la moda. Desgraciadamente esta industria tiene muchísimo que ver con eso. Y la moda vintage lo suple, la ropa se puede volver a utilizar y no contamina”, explican. “Ya no es solo la sostenibilidad del planeta sino también los trabajadores”, lamenta Marta. Las creadoras de Alto Copete animan a subirse al carro de lo vintage y revolucionar los armarios. Fijarse en el pasado para cuidar el futuro.

Showroom de Alto Copete en Jerez

El próximo sábado 22 de mayo tendrá lugar el primer showroom de las gemelas en la galería Espacio Abierto, en la calle Alvar López, 12. El evento se desarrollará de 11.30 a 14.00, y de 18.00 a 21.00 horas. “Va a ser la primera vez que expongamos todo, tenemos muchísimas ganas”, dicen ilusionadas con esta nueva experiencia. Vuelven a su tierra no solo para presentar la selección de camisas, vestidos o pantalones que han recopilado, sino también para concienciar de la importancia de este mercado. “Hay que consumir ropa vintage”, afirman contundentes

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